
- Eres mezquino..
- Y tú también.
Eso me detuvo un poco, y retrocedí un paso sin querer. Él tenía razón. Si yo no fuera mezquina ni egoísta, le diría que no quería que fueramos amigos y que se alejara. Me equivocaba al intentar mantener la amistad cuando eso iba a herirle. No sabía qué hacía ahí, pero de pronto estuve segura de que mi presencia no era conveniente.
- Tienes razón - susurré.
Él se rio.
- Te perdono. Intenta no enfadarte mucho conmigo. En los últimos tiempos, he decidido que no voy a arrojar la toalla. Lo cierto es que eso de las causas perdidas tiene algo de irresistible.
- Jacob, lo amo - miré fijamente a sus ojos en un intento en que me tomara en serio. - .
- Él es mi vida.
- También me quieres a mi - me recordó. Alzó la mano cuando comencé a protestar.
- Se que no de la misma manera, pero él no es toda tu vida., ya no. Quizás lo fue una vez, pero se marchó, y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias de esa elección: yo.
Sacudí la cabeza.
- Eres imposible.
De pronto, se puso serio, y situó su mano debajo de mi barbilla. La sujetó con firmeza para que no pudiera evitar su resuelta mirada.
- Estaré aquí, luchando por ti, hasta que tu corazón deje de latir Bella. - me aseguró.
- No olvides que tienes otras opciones.
-Pero yo no las quiero - disentí mientras procuraba, sin éxito alguno, liberar mi barbilla - ,
- Y los latidos de mi corazón están contados, Jacob. El tiempo casi se ha acabado.
Entornó los ojos.
- Razón de más para luchar, y luchar duro ahora que aún puedo. - susurró.
Todavía sostuvo con fuerza mi mentón, apretaba con tanta fuerza que me hacía daño. Entonces, de repente, vi la resolución en sus ojos y quise oporme, pero ya era demasiado tarde.
- N.....
Estampó sus labios sobre los mios, silenciando mi protesta, mientras me sujetaba la nuca con su mano libre, imposibilitando cualquier conato de fuga. Me besó con ira y violencia.

- Tienes razón - susurré.
Él se rio.
- Te perdono. Intenta no enfadarte mucho conmigo. En los últimos tiempos, he decidido que no voy a arrojar la toalla. Lo cierto es que eso de las causas perdidas tiene algo de irresistible.
- Jacob, lo amo - miré fijamente a sus ojos en un intento en que me tomara en serio. - .
- Él es mi vida.
- También me quieres a mi - me recordó. Alzó la mano cuando comencé a protestar.
- Se que no de la misma manera, pero él no es toda tu vida., ya no. Quizás lo fue una vez, pero se marchó, y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias de esa elección: yo.
Sacudí la cabeza.
- Eres imposible.
De pronto, se puso serio, y situó su mano debajo de mi barbilla. La sujetó con firmeza para que no pudiera evitar su resuelta mirada.
- Estaré aquí, luchando por ti, hasta que tu corazón deje de latir Bella. - me aseguró.
- No olvides que tienes otras opciones.
-Pero yo no las quiero - disentí mientras procuraba, sin éxito alguno, liberar mi barbilla - ,
- Y los latidos de mi corazón están contados, Jacob. El tiempo casi se ha acabado.
Entornó los ojos.
- Razón de más para luchar, y luchar duro ahora que aún puedo. - susurró.
Todavía sostuvo con fuerza mi mentón, apretaba con tanta fuerza que me hacía daño. Entonces, de repente, vi la resolución en sus ojos y quise oporme, pero ya era demasiado tarde.
- N.....
Estampó sus labios sobre los mios, silenciando mi protesta, mientras me sujetaba la nuca con su mano libre, imposibilitando cualquier conato de fuga. Me besó con ira y violencia.

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